14 Jan
14Jan

Por Alex Roblado

Un realizador con un nombre familiar aunque no tan reconocido como el de Steven Spielberg o Martin Scorsese. Un realizador cuyo trabajo probablemente has visto sin siquiera saberlo. Esto se debe a que el polifacético Soderbergh —dirige, escribe, graba, edita— ha apoyado el desarrollo del cine contemporáneo. Desde borrar las líneas de lo que se considera ficción y realidad, jugar con distintos formatos, financiar su contenido, buscar modelos de distribución, muestra su enfoque no necesariamente convencional dentro de la industria que le abrió las puertas.

Su filmografía está repleta de diversos géneros y formatos: blockbusters, indies, documentales, televisión, obras de teatro. Sus temas se dedican a explorar la condición humana mediante el dinero, la clase y las relaciones interpersonales: el dinero como construcción o destrucción de las relaciones humanas. Su mente es misteriosa porque nunca se sabe qué hará después, y eso genera expectativas muy altas. Incluso si el proyecto falla, se garantiza una falla interesante. Porque eso debe ser un honor en el Hollywood actual que no toma riesgos y apuesta por las fórmulas de siempre.

A continuación un clavado a algunos de sus trabajos:

Sex, Lies and Videotape (1989)

Con su ópera prima y con tan solo 26 años, Soderbergh ganó La Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes. Aquí habla sobre el deseo humano y el fetichismo tecnológico como sinónimo de liberación mientras inaugura la escena indie con las mismas pautas que hoy conocemos: pocos personajes, ubicaciones sencillas, temas para debatir y la incomodidad de lo íntimo. Hace poco el director confirmó que durante la cuarentena escribió una secuela.

Ocean’s Eleven, Twelve, Thirteen (2001, 2004, 2007)

Una trilogía cuyo plan consistió en la misma idea para realizarla: reunir a un cast para una historia ingeniosa y divertida. Se nota que el realizador sabe qué quiere contar y lo logra, estableciendo el rol y expertise de cada personaje en esta serie de atracos elegantes y estilizados.

Lo particular de La gran estafa es que se burla de la fama y de Hollywood; en el proceso, creando cierta complicidad entre la pantalla y la audiencia. <span>Por ejemplo, el chiste del personaje interpretado por Julia Roberts que pretende ser Julia Roberts porque se parece a Julia Roberts nos obliga a suspender nuestra incredulidad y jugar con las implicaciones macrocósmicas de que cada miembro del equipo se parece a su respectivo actor o actriz.</span>

Solaris (2002)


La única película de ciencia ficción en su filmografía rasca la superficie del género para hablar sobre la condición humana: un viaje interno al subconsciente y una exploración de la mente. Un planeta que absorbe nuestros recuerdos más preciosos y los materializa, para buscar el significado a través de la pérdida. Solaris una meditación sempiterna sobre el arrepentimiento, la memoria y el amor a bordo de una estación espacial; ello como una de las mejores e infravaloradas colaboraciones entre Soderbergh y George Clooney.

Contagion (2011)

Soderbergh, mediante su montaje, transmite miedo, ansiedad y desesperación para prepararnos ante la pandemia del COVID-19. Lo mejor es ese final que nos muestra el origen del virus: Gwyneth Paltrow saluda a un chef que prepara a un puerco infectado por un murciélago. El cine que supera la ficción.

Magic Mike (2012)

Un guion basado en las experiencias de Channing Tatum mientras trabajaba como stripper. Una crítica ácida sobre cómo somos víctimas del capitalismo y no hay escape del sistema económico dominante.

Logan Lucky (2017)

Tras unos años sin dirigir, regresó con una cinta descrita como “Ocean’s 7-11”: unos pueblerinos atracan una pista de carreras. Soderbergh se divierte con sus personajes y los adscribe en circunstancias tan conmovedoras como extrañas. Una nueva fase donde solo quiere que las audiencias veamos y disfrutemos sus películas. Sin duda, un gran comienzo.

En 2013, después de dirigir Behind the Candelabra, anunció un breve retiro del cine porque estaba cansado del tratamiento hollywoodense además de querer enfocarse en la televisión. Durante su “descanso”, desarrolló The Knick, The Girlfriend Experience y Mosaic, fotografió Magic Mike XXL y reeditó películas viejas para hablar sobre los distintos procesos de producción cinematográfica. 

Desde 2017, regresó a hacer cine con sus condiciones: Logan LuckyUnsaneHigh Flying BirdThe Laundromat, Let Them All Talk y No Sudden Move comparten distintos modelos de distribución, ayuda de plataformas como Netflix o HBO Max, experimentación con distintos tipos de cámaras —grabar con iPhone— y, sobre todo, libertad creativa para el realizador.

Bien dirija un blockbuster o una indie, el estilo de Soderbergh siempre será emblemático porque cada sorpresa —agradable o desconcertante—, valdrá la pena disfrutar en cualquier pantalla o dispositivo. 

Bibliografía:

https://www.theguardian.com/film/2013/jan/30/steven-soderbergh-retires-from-film

https://www.vulture.com/article/best-steven-soderbergh-movies-ranked.html

https://collider.com/sex-lies-and-videotape-sequel-steven-soderbergh-script/

Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.